Otras ligas

Soy chico de pueblo, qué se le va a hacer. Venía de jugar durante años en la liga de Gipuzkoa, la provincia más pequeña de España, y después en la liga municipal de Badajoz. La primera –en la que actualmente sigo jugando, cuando puedo– es mi favorita, con sus defectos. Además de las rivalidades y la tensión (no hay más que fijarse en los comentarios generados en esta misma página después de algún partido ajustado o un arbitraje dudoso), el localismo está marcadísimo. En nuestro caso, representamos a Irún y jugamos contra Bergara, o contra Zarauz, con todo lo que ello conlleva. Cuando jugamos fuera, cogemos el coche y sentimos realmente que somos visitantes. Hacemos kilómetros, sí, pero también nos duchamos en vestuarios extraños y jugamos en canchas buenas, regulares y malas. Todo eso me gusta.

En Madrid, donde vivo ahora por razones laborales, el concepto es otro: básicamente, las ligas se ajustan a la comunidad más poblada de España (más de 6 millones de personas frente a los 701.000 de Gipuzkoa o los 685.000 de Badajoz).

La primera opción que me surgió en Madrid fue en un pueblo al sur, más allá de Getafe. Yo vivo en el norte, y llegar hasta allí para entrenar suponían unos 60 kilómetros (120 entre ida y vuelta) y algo menos de una hora con tráfico normal. Haciendo un paralelismo con Gipuzkoa, sería como vivir en Irún y entrenar en Segura. Una locura.

Al final, acabé optando por un ‘pueblo’ no demasiado lejos de mi casa, Coslada. Digo ‘pueblo’ porque casi alcanza los 100.000 habitantes y su liga municipal senior consta de 34 equipos entre la propia Coslada y un par de localidades colindantes.

Madrid cuenta con infinidad de ligas. Se dividen entre ligas de distrito (las de los barrios más céntricos de Madrid como Arganzuela, Vallecas, Moratalaz, Chamberí, San Blas o Canal, entre otras muchas) y las ligas locales, que comprenden los municipios periféricos de la capital (Alcalá de Henares, Torrejón de Ardoz, Fuenlabrada, Móstoles, Aranjuez, Getafe, Leganés o Coslada, entre otros).

El nivel depende mucho del equipo y de la liga, aunque, según lo que he comprobado yo, es bastante parejo entre los equipos guipuzcoanos y los madrileños.

En cuanto a los partidos, sí veo diferencias importantes. Como digo, Gipuzkoa tiene el sabor especial de viajar al campo-cuchitril de turno y visitar localidades a las que a veces tardamos tres cuartos de hora en llegar. En ese sentido, la liga de Coslada es algo más impersonal, más de ‘fast basket’. Somos muchos, y nos despachan rápido. Jugamos entre sábado tarde y domingo por la mañana todos los equipos y en la misma cancha. Nos dejan sólo 15 minutitos para calentar entre el final del partido anterior y el comienzo del nuestro. Los partidos son a tiempo corrido salvo los dos últimos minutos de partido (hay veces que si tienes dos tiros libres cuando quedan 40 segundos para el final del primer cuarto, el tiempo se agota mientras tiras). Por eso, en una horita corta hemos acabado, y los tanteos son más bajos que en Gipuzkoa.

Lo bueno es que tal concentración asegura la presencia de dos árbitros, que habitualmente pitan unos cuantos partidos seguidos. En Gipuzkoa este tema es un completo desastre y fuente de problemas. Amigos que arbitran y quejas por favoritismos son el pan de cada día, y la principal responsable es la Federación Guipuzcoana, que cobra a buen precio las fichas de todos nosotros y no cumple con una regla básica: asegurar un árbitro en cada partido, ya se juegue en Donostia un sábado por la tarde o en Urretxu un domingo a las 10.

Son ligas distintas respecto a su organización y sería imposible decir cuál es mejor. Por suerte, yo no tengo que elegir. ¡Juego en las dos!

Vídeo cortesía de Borja Beriain.

8 comentarios

  1. Carlos Rioja

    La liga en la que juegas me recuerda mucho a la Liga Recreativa en la que jugué un poquillo hace diez años. Es verdad que es menos emocionante, pero a fin de cuentas jugábamos a gusto y era rápido y barato! En esto del baloncesto federado parece que hay mucha seriedad y lo que hay es un rollo tremendo… demasiados aires de grandeza para un puñado de equipos de aficionados.

    Por cierto, eso de que representamos a Irún… justo, justo, nos representamos a nosotros mismos, y a veces ni eso :D ¡Gracias por el texto!

  2. Jon Cuesta

    Jeje… lo de representar a Irún es relativo… somos un 25% de los equipos, que este año somos cuatro y estamos que lo tiramos en el Bidasoa!

  3. Carlos Rioja

    Ya, ya sé que en cierto sentido representamos cierta parte de la “ciudad”, sea lo que sea eso… pero me refiero a que no somos, ni aspiramos a ser, “el equipo de Irún”: no lo llevamos en el nombre y no somos “nacionalistas iruneses”. Nuestra “nación” es el baloncesto :D

  4. Jon Cuesta

    Desde luego. Más que el baloncesto, ¡la cancha de baloncesto! Pero el tema ‘localista’ lo comento sobre todo por los pueblos de Gipuzkoa que tienen un solo equipo, y porque en Coslada eso es más impersonal: casi todos son de Coslada o del pueblo de al lado, San Fernando. De hecho, para jugar en esa liga hay que vivir o trabajar allí, imagínate el nivel nacionalista… ;)

  5. Baltza

    De mi estancia en Madrid en 2006, 6 meses, me queda esa espinita clavada, el no haber jugado en ningún equipo.

    El caso es que por falta de tiempo no fue, más bien falta de ganas,… Ahora me arrepiento.

    Un saludo!!

  6. Carlos Rioja

    ¡La próxima vez ya sabes, Baltza! El baloncesto es una buena excusa para conocer gente, con el aliciente de que jugando las personas muestran bastante claramente su personalidad. Esa honestidad hace al deporte muy interesante a nivel social… y me lleva a la conclusión de que estaría bien que los equipos fueran mixtos!

  7. Jon Cuesta

    Desde luego, el basket es un elemento socializador genial cuando llegas a un sitio nuevo. Primero, porque te relacionas con bastante gente con tus mismos gustos (me pasó en Badajoz), y después, porque, por norma general, el ambiente entre baloncescistas es cojonudo, de mucho amigueo, y eso ayuda. En eso, creo que el baloncesto gana de calle al fútbol. Incluso, si os fijáis, en niveles profesionales. Cualquier futbolista de 2ºB se cree Maradona y puede ser gilipollas, mientras que en el basket, somos campeones del mundo y la mayoría es gente muy normal y nada engreída. Lo dicen los periodistas deportivos, y yo creo que es así.

  8. Carlos Rioja

    Estoy de acuerdo con lo de que la gente del basket es más normal a nivel de selección… claro, la presión mediática y social es distinta, y quizá eso ayuda a que a la gente no se le vaya la cabeza. Aunque bien es cierto que hay tontos en todas partes, como el típico que porque alguna vez entrenó con una selección provincial ya se cree una estrella… pero bueno, en general la gente es maja, sobre todo cuando no hay árbitros ni directivos de por medio, como en las pachangas callejeras ;)